Publicado originalmente en: http://es.dailystormer.com/2017/08/04/abuelo-israeli-se-reencuentra-con-500-familiares-holocausteados/
Michael Byron
Traducción de Gentil1492
Daily Stormer
4 agosto, 2017

El 20 de abril de 1889 Adolf Hitler nació.
El joven Adolf mostraba cualidades positivas: adoraba a los animales, tenía sensibilidad artística, un excelente orador público y demostró talento como pintor de acuarela.
Desafortunadamente, también sufrió un miedo irracional a las narices ganchudas.
Aunque los médicos asumieron que la fobia de Hitler desaparecería con la edad, ocurrió lo opuesto, acrecentándose. Se volvió tan virulento que el Hitler adulto – ya Canciller de Alemania – empezó el solito la segunda guerra mundial solo para exterminar a la raza más nasalmente descompensada de todos los tiempos: los Judíos.
Y, en gran medida, tuvo éxito. Para el final de la guerra exactamente seis millones de judíos (ni uno más ni uno menos) fueron incinerados completamente, gaseados eficientemente con un insecticida (pudiendo haber usado gas Sarin) y creadas pantallas de lámparas con sus pieles, todo ello en este orden a manos de soldados nazis similares a Rutger Heuer en los campos mortíferos de Polonia.

Adolf Hitler odiaba a los judíos por el tamaño y forma de sus narices.
Aunque la mayoría de los judíos sobrevivieron milagrosamente a los campos mortales, la experiencia fue traumática a tal punto que se vieron obligados a crear un Estado étnico judío en Oriente Medio, cuya bandera representa seis narices divergentes unidas entre si, para conmemorar la muerte de los 6 trillones de judíos que al mismo tiempo sobrevivieron. De tal modo podrían vivir sin miedo a la discriminación nasal.
La increíble historia de hoy viene de la mano de un residente de ese Estado.
Haaretz:
Habiendo crecido en Israel, Alex Kafri siempre había asumido que a parte de sus padres y hermana, estaba solo en este mundo. Toda la familia de su madre, como daba por hecho, había sido borrada de la existencia durante el Holocausto. Aunque su padre nunca habló de los familiares dejados atrás en Lituania, Kafri había sido inducido a creer que su destino no fue mejor.
Imaginen la sorpresa, entonces, cuando descubrió inesperadamente multitud de parientes de su lado paterno. Un número enorme, de hecho. Después de encontrarse con 500 miembros de su familia reaparecida en una reunión en Londres la semana pasada, Kafri aún está pellizcándose por la incredulidad.
“Puede que tenga 71 años, pero cuando me informaron por primera vez de que existía una gran familia a la que no conocía, lloré” ,dice el abuelo de 9.“Y siempre que he contado la historia desde entonces la emoción me embarga”.
Si hasta este punto no habéis estado escuchando en vuestra mente el tono de violín de la lista de Schindler ¡sois unos cabronazos insensibles!
…
Entre los 500 miembros de la familia que se reunieron en Londres la semana pasada había representantes de 15 países, incluyendo a un primo lejano que escapó de Siberia.
Pero para Kafri, nada representó mejor la magnitud del momento que un pergamino desplegado en el centro de conferencias del hotel con el árbol familiar impreso en él.
“Tenía 30 metros de largo”, dijo.
Realmente, es material emotivo este que se nos presenta.
Casi la mitad de la población mundial judía pereció en el Holocausto, aunque no fuera así según los registros del censo del Almanaque Mundial, y aún así este judío israelí se las arregló para encontrar 500 familiares perdidos en él en un solo día. ¡Oy vey!
¡Que pandilla de sinvergonzones escapistas de Menguele!
Habría deseado ser una mosca en la pared durante esta reunión londinense. Apuesto a que algunas de las historias que los judíos intercambiaron – sobre los transportes a Auschwitz-Birkenau sobre vías que parecían interminables, la huida de la cámara de gas a través de sus ventanas y puertas de madera que se abrían hacia dentro – habría fundido el corazón despiadado de un chino.

Los supervivientes del Holocausto en sus veintitantos y treintaitantos habrán tenido recuerdos especialmente relevantes, debido a que las atrocidades padecidas en 1945 aún estarían frescas en sus mentes.
Por último, la lección extraída de esta historia es una realmente inspiradora: Así como el bien puede triunfar sobre el mal, la vida puede triunfar sobre la muerte, al menos unas 500 veces.
Después de todo, si puedes sobrevivir a pesar de ser masacrado, ¿qué podría acabar contigo? Ya conocemos a 500 inmortales judíos diseminados por 15 países, ¿cuántos más habrá ahí fuera? El Dr. Charles Xavier los está buscando, sin duda.