Publicado originalmente en: http://es.dailystormer.com/2017/07/11/el-judio-como-adversario-en-la-batalla-por-la-obscenidad-la-pornografia-y-la-moralidad-sexual-parte-1-comienza-la-batalla/
Herrwolf
Daily Stormer
11 julio, 2017

Tierra de la libertad
Los judíos nunca enfrentaron mucho antisemitismo en los Estados Unidos. Esto se debe, en gran parte, a las ideologías subyacentes sobre las que se fundó; es decir, las interpretaciones universalistas de ideales ilustrados como la libertad, la igualdad y la oportunidad para todos.
Estos principios, que se crearon con intenciones nobles -y basados en los valores inherentes a una sociedad de pueblos de descendencia europea con alto carácter moral- paralizaron las defensas de los blancos nativos con mentalidad individualista, y dieron a los judíos la libertad para consolidar poder a una velocidad bastante alarmante, prácticamente sin resistencia alguna.
Los judíos comenzaron a emigrar a los Estados Unidos en oleadas cerca del año 1880, cuando su población era sólo de 250.000. En una década ese número era casi el doble, y en la década de los 30 se había disparado a 3 o 4 millones. Muchos de estos inmigrantes -si no la mayoría- eran judíos provenientes de Europa Oriental, el tipo más desagradable, y de inmediato se volvieron representantes, de manera excesiva, entre los criminales y subversivos. Un informe del comisionado de policía de 1908, muestra que mientras los judíos constituían sólo un cuarto de la población de la ciudad de Nueva York en ese momento, eran responsables del 50% de su crimen. 1
Una de las actividades delictivas más comunes entre los judíos ha sido siempre la venta y la promoción de pornografía, y demás tipo de obscenidades. Las siguientes dos citas deberían bastar para respaldar esta afirmación, una por parte de un antisemita, y otra por parte de un judío. En primer lugar, un temprano oponente de los judíos en América, el erudito griego T.T. Timayenis, escribió en su libro de 1888
The Original Mr. Jacobs que casi "todas las publicaciones obscenas son obra de los judíos", y:
El historiador del futuro, que tratará de describir el catálogo de las inmundas publicaciones judías durante los últimos diez años, apenas podrá creer la evidencia que ven sus propios ojos. En todas partes se exhiben, con descaro judío, en las ventanas y en las tiendas, escenas de un intolerable libertinaje, representando a monjes borrachos en compañía de muchachas, sacerdotes azotando a mujeres desnudas, grupos de degenerados y otras escandalosas imágenes. 2
Uno de esos "historiadores del futuro", Jay Gertzman, un judío que está muy orgulloso del papel histórico de su tribu en el tráfico de obscenidades en América, escribió en su libro de 2004, Bookleggers y Smuthounds, sobre ese tema:
Los comerciantes de erotismo judío parecen haber llegado a ser prominentes en el campo, poco después de que los inmigrantes de Europa Oriental comenzaran a llegar en números récord en 1880. La mejor evidencia de esto, aparte del nombre de los delincuentes que se informarón en los periódicos, son los listados en los libros anuales de la NYSSV [Sociedad de Nueva York para la Supresión del Vicio] 3
Gertzman suministra un gráfico de aquellos que fueron arrestados por obscenidad, filtrados por religión, basado en los registros de la NYSSV entre los años de 1882 y 1939. El gráfico muestra una consistente desproporción de judíos, y culmina en la impactante y reveladora estadística de 1939, con 28 judíos, 2 católicos y 0 protestantes. Además, señala cómo las cifras "pueden no ser del todo perfectas" con respecto a la participación judía, dado que "la columna de ‘religión’”, era dejada en blanco con bastante frecuencia". 4

Ejemplo de un libro de registro típico de la NYSSV. Tenga en cuenta que 'Boni & Liveright' eran judíos y los "rusos", también eran judíos raciales.
Lo anterior no debería ser sorpresa, ya que es un hecho bastante conocido que la pornografía en la actualidad, es casi exclusivamente un negocio judío (mas sobre será discutido en la parte 9).
Sin embargo, la diferencia entre ese entonces y ahora, es que en aquella época era ilegal vender obscenidades en este país -y las leyes se aplicaban- mientras que ahora nuestra sociedad está saturada en ella, y los pornógrafos casi nunca son procesados.
Esto se debe a una serie de casos judiciales que crearon precedentes para la liberalización de la obscenidad durante el siglo pasado, junto con un relajamiento general de la actitud sobre la moralidad sexual, en los cuales los judíos jugaron un papel totalmente desproporcionado. 5
Lo que sigue a continuación en esta serie de artículos es una breve historia de este proceso, con el fin de dar al lector una idea de cómo llegamos desde entonces - cuando los comerciantes de la pornografía eran vistos y tratados como los más decadentes entre los criminales - hasta ahora - donde la pornografía más aberrante es aceptada hasta el punto en que, incluso los niños tienen acceso instantáneo a ella a través sus computadoras portátiles y teléfonos inteligentes.
Ahora bien, si bien hubo, por supuesto, muchos otros elementos cruciales que contribuyeron a crear el clima en el que podría producirse la liberalización de estas leyes, difícilmente se puede exagerar el papel de los judíos. Fueron, si no el factor más importante, ciertamente uno necesario y decisivo.
Esencialmente ha habido una guerra entre blancos y judíos, con los blancos luchando por mantener una sociedad limpia y decente, y los judíos luchando para hacer aceptable la inmundicia y la obscenidad, una guerra que los blancos, lamentablemente, han estado perdiendo hasta ahora.
Para hacer frente a un problema, es necesario localizar su fuente para arrancarlo de raíz, y la raíz de nuestro problema con la pornografía es el tolerar la presencia de judíos en nuestras sociedades, así como nuestro fracaso en luchar contra sus tendencias criminales y subversivas colectivas sobre una base racial.
Se tiene que tratar con ellos como judíos, como grupo, en lugar de sólo una colección de individuos, algunos malos, algunos buenos.
Ellos mismos operan como un grupo cohesivo, y nos perciben como un enemigo, y actúan en consecuencia con ataques deliberados y calculados, diseñados para debilitarnos a nosotros y a nuestra civilización, lo que nos debilita moralmente a nosotros, los fortaleza a ellos.
Esto incluso ha sido admitido por los judíos mismos, en momentos de sinceridad. El Dr. Nathan Abrams, por ejemplo, escribió en el Jewish Quarterly que la participación judía en la industria pornográfica es "el resultado de un odio atávico hacia la autoridad cristiana: [los judíos] están tratando de debilitar la cultura dominante en América mediante la subversión moral". 6
Esto es parte de una estrategia evolutiva que los judíos han adoptado a lo largo de milenios, habiendo pasado la mayor parte de su historia funcionando como una raza de parásitos, alimentándose de los recursos de los desafortunados pueblos, entre los que se encontraban viviendo en cualquier momento dado.
Este bien documentado parasitismo y hostilidad de los judíos, ha sido la razón por la cual han sido expulsados de países europeos más de 100 veces en el pasado. Todos ellos están muy conscientes de este hecho, y harán todo lo necesario para asegurarse de que nunca vuelva a suceder.
Además ser una forma de acumulación de poder/estrategia de supervivencia, otro claro factor de motivación es, por supuesto, simplemente económico.
La pornografía tiene de lejos, uno de los mayores márgenes de beneficio de cualquier negocio, por lo que es la ocupación perfecta para aquellos que carecen de una objeción moral a la misma.
La venta del vicio explota las debilidades del hombre, destruye a las familias y debilita el tejido moral de la sociedad, todo para el gran beneficio de una pequeña minoría de hombres inescrupulosos y despreciables. Esto es obvio, y es por eso que ha habido -y necesita haber- restricciones para prevenirlo.

Comienza la batalla
"La judería estadounidense… Ha sido abrumadoramente antipática hacia la cruzada por la moralidad y la censura en las artes y la literatura." -Leo Pfeffer 7
La primera ley federal contra la obscenidad en los Estados Unidos fue formulada en 1873. Se llamó la Ley Comstock, que prohibió el uso del Servicio Postal de los Estados Unidos para el envío de materiales obscenos.
La ley surgió después de un recrudecimiento de retratos pornográficos entre los nostálgicos soldados durante la Guerra Civil, y fue cimentada como base para la regulación de la obscenidad en 1896, después de que la Corte Suprema confirmara la condena de Lew Rosen, un judío arrestado por enviar por correo la publicación Broadway, En la que aparecían imágenes desnudas ocultas bajo un punto que podía ser borrado con un trozo de pan.
La Ley Comstock había sido escrita y aprobada a través del Congreso, fruto de los esfuerzos de Anthony Comstock, marcando el comienzo de la NYSSV, la cual Comstock dirigió hasta su muerte en 1915, cuando fue sucedido por John S. Sumner. El hecho de que algo fuera o no obsceno, fue desde ese momento determinado por lo que se conocía como la prueba de Hicklin, derivada del caso de obscenidad inglesa de 1868 Regina v. Hicklin.
Los criterios de la prueba de Hicklin, consideraban como algo obsceno cualquier cosa con la capacidad de "depravar y corromper aquellos cuyas mentes están abiertas a tales influencias inmorales". Los niños, los degenerados y los elementos criminales, propensos a ser influenciados negativamente por ese material, fueron los que estuvieron en consideración con esta prueba.

Anthony Comstock y el Sello de la NYSSV.
Una oleada de literatura obscena, junto con desafíos intelectuales cada vez más intensos hacia la validez de la ley contra la obscenidad, aumentó durante las décadas siguientes, concurrentes con la población judía creciente, finalmente dando por resultado una reacción en la forma de la cruzada de los libros limpios de los años 20. El juez de Nueva York, John Ford, fundó la
Clean Books League (Liga de Libros Limpios) en 1923, luego de enterarse que su hija de dieciséis años había encontrado algunos inquietantes pasajes en un libro que había adquirido de un librero de Manhattan.
Ford, aunque fue capaz de encontrar mucho apoyo para su campaña entre los ciudadanos católicos y protestantes, fue, como él lamentó, "incapaz de ganar el apoyo de las organizaciones judías." 8 Sumner, ahora jefe de la NYSSV, presentó personalmente el proyecto de ley "Libros Limpios" en 1923. Fue derrotado, casi de manera unívoca, por el judío Horace Liveright. 9
El proyecto de ley fue posteriormente introducido y derrotado cada año hasta 1929, cuando finalmente se desvaneció. El apoyo a la estricta regulación de la obscenidad se había reducido drásticamente para ese momento. En la época de Comstock, como escribe Paul Boyer en su estudio sobre la historia de las leyes de la obscenidad, Purity in Print, la membresía a las sociedades de vicios se leía como un verdadero "Who's Who of the day", entre la élite blanca protestante anglosajona. 10
Una de las principales causas en la disminución del apoyo a la regulación de la obscenidad entre la élite blanca, fue el surgimiento de una élite de medios judíos (todas las principales editoriales que desafiaban directamente a la NYSSV y a Comstock en los años 20, 30 y 40 -y de hecho, casi todas las principales editoriales en general en ese momento- eran de propiedad judía, o por lo menos contaban con una mayoría de personal judío.)
Al igual que hoy, donde toda y cualquier oposición a la agenda judía y liberal es silenciada con cargos de "racismo", "fanatismo", "odio", "antisemitismo", etc., los defensores de la regulación de la obscenidad fueron ridiculizados en los medios de comunicación con epítetos como "mojigato" y "puritano", mientras que sus oponentes eran retratados como heroicos cruzados por la libertad de expresión. El abogado Richard Kuh, que se enfrentó a un aluvión de estos insultos por atreverse a procesar casos de obscenidad, lo puso de esta manera en su libro
Foolish Figleaves:
"Constitución", "Declaración de Derechos" y "Libertad de palabra" son todas buenas palabras, palabras que crean un espíritu de sentimiento. Palabras como "Censura" y "Nariz Azul" [persona primitiva o puritana] son todo lo contrario; estas proporcionan los blancos apropiados para siseos y pitidos. 11
En el frente legal, la batalla de la obscenidad se convirtió cada vez más en una lucha de bases constitucionales. Que la ley para la regulación de la obscenidad puede ser una violación de la Primera Enmienda, se convirtió en el argumento.
En su libro How Sex Became a Civil Liberty, Leigh Ann Wheeler identifica al equipo de abogados de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), liderados por el judío Morris Ernst, como los responsables de transformar este, inicialmente irrisorio argumento -La Primera Enmienda fue claramente escrita para proteger las ideas políticas, no la obscenidad- en una estrategia especialmente formidable y efectiva.
Wheeler, basándose en una extensa investigación de las actas de las reuniones de la ACLU, explica que ésta no fue una interpretación honesta de la Primera Enmienda por parte de dicha organización, sino más bien una herramienta de propaganda deliberadamente inventada, un medio para llegar a un fin:
Los líderes de ACLU no descubrieron repentinamente el verdadero significado de la Constitución de los Estados Unidos. Más bien, crearon ese significado en un largo y minucioso proceso de negociación y colaboración, que no fue como remover las vendas de los ojos de los ciegos, sino como piedras colocadas por aquí, y por allá, para construir un camino serpenteante hacia un destino incierto. 12
La ACLU fue iniciada en 1920 por el gentil Roger Baldwin, en respuesta a su encarcelamiento por parte del gobierno de los EE.UU. por ser un "objetor de conciencia" a la Primera Guerra Mundial, lo que vio como una violación de sus derechos a la libertad de expresión. La organización pronto se vio dominada por judíos radicales, y lo sigue estando hasta el día de hoy.
Wheeler señala que, mientras Baldwin y otros miembros no-judíos de la junta, como Mary Ware Bennett y John Haynes Holmes "tendían a apoyar las leyes que mantenían los límites entre lo público y lo privado, y a tolerar prohibiciones de expresión sexual pública que, en su opinión, no tratara temas de preocupación pública", otros miembros del consejo, como Elmer Rice, Morris Ernst y Arthur Garfield Hays -todos judíos- "estaban más preocupados por proteger la libertad de expresión y el acceso público a ella", es decir, el derecho a comprar y vender material obsceno abiertamente.
La posición anterior está discutiblemente en línea con el propósito real de la Primera Enmienda, mientras que la segunda es una flagrante perversión de la misma. 13 En 1928, Ernst publicó To The Pure, el libro que, como escribe Samuel Walker en su historia de la ACLU, "enmarcó las ideas principales de la campaña anti-censura por los próximos cuarenta años". 14
To The Pure hizo de Ernst el abogado más famoso en la lucha contra las leyes de la obscenidad, y lo puso a él y a sus compañeros abogados judíos de la ACLU, y a su bufete de abogados Greenbaum, Wolff & Ernst, en la primera línea de cada importante caso de obscenidad a partir de ese momento.

Morris Ernst.
La primera victoria histórica para los activistas en contra de la ley de regulación de la obscenidad, fue la anulación a la prohibición de la importación del infame libro prohibido,
Ulises por James Joyce. Viendo signos de dólar, y sabiendo que había una buena oportunidad de convencer a un tribunal para permitiera el libro debido a los tiempos cambiantes, y el hecho de que
Ulises ya era considerado como un clásico por muchos, los judíos conspiraron intencionalmente para obtener una copia incautada por las autoridades aduaneras.
Los propietarios judíos de la editorial Random House, Donald Klopfer y Bennett Cerf, dijeron a Ernst que, si los representaba a ellos y al libro, pagarían todos los gastos judiciales, y que si Ernst ganaba el caso, obtendría una regalía de Ulises por el resto de su vida. Ernst accedió rápidamente a participar en el complot, y además escribió una introducción al libro, que en última instancia le valió cientos de miles de dólares en regalías. 15
Ernst, con la ayuda de otros abogados de ideas similares, fue capaz de llevar el caso a la corte del juez más liberal en el circuito de Nueva York, utilizando una serie de aplazamientos deliberados. James Woolsey, el juez liberal, anulo la prohibición del libro, como se esperaba. La razón ofrecida para respaldar su decisión fue que el libro no actuaba como un "afrodisíaco" (es decir, no se excitaba sexualmente al leerlo), su decisión alteró significativamente los criterios de la prueba de Hicklin, de los lectores "jóvenes y susceptibles" a la persona "promedio". 16
Mientras que las ligeras y liberalizantes modificaciones de los estándares de obscenidad aceptados continuaron con rapidez en los tribunales inferiores, además de la decisión sobre Ulises, pasarían más de dos décadas antes de que una decisión importante saliera de la Corte Suprema: La infame decisión Roth v. United States de 1957, ampliaría tanto la definición de obscenidad como para permitir casi cualquier cosa.
En el ínterin, hubo un gran caso de obscenidad decidido por la Corte Suprema, que se refería a la supresión del libro Memoirs of Hecate County, en 1948. El fallo fue confirmado por un voto de 4-4 (el magistrado Frankfurter se recusó a sí mismo argumentando que era amigo del autor, Edmund Wilson), marcando una derrota aplastante para la multitud de la ley anti-obscenidad y una última gran victoria para Sumner, quien murió dos años más tarde, en 1950.
También en 1948, el caso de Winters v Nueva York, que fue en relación con el arresto de un judío, Murray Winters, en 1943, por vender una historieta ofensiva. La Corte Suprema revocó el caso con una mayoría de 6 a 3, por considerar que la ley, que pedía la supresión de "una revista compuesta principalmente de historias de noticias de hechos criminales, derramamiento de sangre y lujuria", era demasiado "vaga e indefinida.” 17
En la segunda parte, exploraremos la fascinante historia de la lucha por la censura de las historietas que tuvo lugar entre 1948 y 1955, y la participación judía en ello, antes de hablar sobre la decisión de 1957, sobre el caso Roth v. United States, en la parte 3.
Notas
- Comisionado de Policia, Theodore A. Bingham, “Foreign Criminals in New York,” The North American Review, Vol. 188, Septiembre 1, 1908, p.383
- T.T. Timayenis, The Original Mr. Jacobs, 1888, p.289
- Jay A. Gertzman, Bookleggers and Smuthounds: The Trade in Erotica, 1920-1940, 2001, p.28
- Ibid, p.28-29
- Josh Lambert escribió en su disertación (Unclean Lips: Obscenity and Jews in American Literature) de 2009, p. 18: “Si uno pidiera a un abogado, o historiador legal, que enumerara los cinco o diez casos más importantes sobre la cuestión de la obscenidad, decididos por la Corte Suprema de los Estados Unidos antes de 1980, por ejemplo, la lista resultante incluiría ciertamente a Winters v. New York (1948), Roth v. US (1957), Cohen v. California (1971) y Miller v. California (1973). Murray Winters (né Wishengrad) fue arrestado por la venta de revistas sensacionalistas, Samuel Roth por la comercialización erótica, incluyendo obras de Aubrey Beardsley, Paul Robert Cohen por usar una chaqueta con las palabras "Fuck the Draft" en un juzgado, y Marvin Miller por un una amplia gama de publicaciones pornográficas. Todos estos hombres eran judíos, al igual que los acusados en otros infames juicios de obscenidad de la época, entre ellos Burstyn v. Wilson (1952), Freedman v. Maryland (1965), Mishkin v. Nueva York (1966), Ginzburg v. (1966), y Ginsberg v. New York (1968). En resumen, los juicios de obscenidad americanos que establecieron los precedentes legales más autoritarios, que frecuentemente se referían a la criminalidad, o legalidad, de las prácticas culturales y empresariales de los judíos estadounidenses.”
- Dr. Nathan Abrams, “Triple-exthnics,” Jewish Quarterly, 2004 – No. 196
- Leo Pfeffer, ‘Issues that Divide: The Triumph of Secular Humanism,’ Journal of Church and State, 19, 1977, p. 211; citado por E. Michael Jones en Libido Dominandi: Sexual Liberation as Political Control, 2000, p.547
- Paul S. Boyer, Purity in Print: Censorship in America from the Gilded Age to the Computer Age, 2002, p.119
- Edward de Grazia, Girls Lean Back Everywhere: The Law of Obscenity and the Assault on Genius, 1992, p. 130; y Boyer, p. 106ff
- Boyer, p.6
- Richard H. Kuh, Foolish Figleaves: Pornography in – and out of – court, 1968, p.218
- Leigh Ann Wheeler, How Sex Became a Civil Liberty, 2014, p.37
- Ibid, p.40
- Samuel Walker, In Defense of American Liberties: A History of the ACLU, 1990, p.83
- de Grazia, p.28
-
United States v. One Book Called Ulysses, 5 F.Supp. 182 (1933)
-
Winters v. New York, 333 U.S. 507 (1948).