De acuerdo hasta tu última pregunta retórica.
Un judío es un judío, y no hay judío bueno, ya sea ashkenazi, sefardí, hombre, mujer o anciano, converso o ateo, Bobby Fisher, Brother Nathanael o la misma Edith Stein. Y la verdad última de esto reside en los protocolos de los sabios de Sión, Mein Kampf, El Judío internacional de Henri Ford, Una buena parte de todas las bulas papales desde la fundación de la Iglesia Católica, 200 años juntos de Alexander Solzhenitsyn, en las más de 160 expulsiones desde la destrucción del templo y diáspora, en la propia destrucción del templo dos veces a manos de los romanos, en el cautiverio babilonio y la expulsión de Egipto. Es una realidad tan universal y plausible como la propia gravedad, o la radiación solar, y sin embargo después del 45 y muy especialmente desde los 60 hemos sido sometidos a un esfuerzo de "reeducación" que trascendió las fronteras de Alemania. Un ejemplo de ello es que en España se llegue a renegar de la Reconquista, la Cristiandad o el mismísimo Tribunal del Santo Oficio.
Si los judíos han prosperado en Palestina no ha sido en base a su propio trabajo, ni a su intelecto, (por mucho que este se asemeje a la media europea sus estándares morales, comportamiento y dignidad son muy distintos), es por dos motivos bien distintos. Uno lo comportan la mezcla de lástima y temor que inspiran tras ser los verdaderos. y únicos, ganadores de la II Guerra Mundial, y al mismo tiempo monopolistas de la victimización, en ella habida (a pesar de no haber sufrido las bajas aducidas, ni una centésima parte que los contendientes). Y la segunda, motivada por las primeras, es un flujo constante, obsceno, casi ilimitado de recursos y y trabajo gentil para crear lo que con sus propias manos no son capaces. Solo los fondos desviados desde Alemania y Estados Unidos dese su fundación hacen palidecer los Productos Interiores Brutos de más de 100 países con más del doble de población, algunos. Y eso sin hablar de sus propios impuestos. Esta abundancia se explica también del modo en que se explica que menos de la mitad de los estimados 15-16 millones de Judíos en el mundo han escogido ser Israelíes y residir allí, son sanguijuelas, y drenan los recursos económicos, morales, y vitales de todos los pueblos que parasitan, parte de los cuales van a parar a Israel. Pero ni la totalidad, ni la mayor parte.
Si los árabes, también semitas, y musulmanes en general, odian y hacen la guerra a los judíos es porque nadie quiere, respeta ni desea el bien de los judíos, por miles de buenas razones. Tanto en Oriente Medio como en Europa, la única razón para no verlo es la estupidez o la ignorancia, y quien lo ve y no actúa en consecuencia lo hace por miedo u oportunismo. Ya sea en Arabia Saudí, o en Estados Unidos.

Extrema derecha? Y qué demonios significa eso? Yo soy Nacional Socialista desde que tengo uso de razón, conozco las doctrinas Nacional-Sindicalista y Fascista. Y lo que puedan tener de derechas por su nacionalismo, lo tienen de izquierdas, cuando no aún más, en redistribución de recursos y políticas sociales. No me he sentido extremo en mi vida, y de derechas, aún menos que de izquierdas, pero poco de ambos, desde que conozco la existencia de un tercer camino, bueno y verdadero, que como todo lo bueno y verdadero en este mundo, está llamado a triunfar, me importan poco las coletillas y epítetos. Porque la verdad es lo único relevante en la vida, y es demasiado breve como para sacrificarla huyendo de ella.