Publicado originalmente en: http://es.dailystormer.com/2017/08/01/valiente-anciana-de-70-anos-ha-pasado-las-ultimas-tres-decadas-eliminado-grafitis-de-odio-de-las-calles-de-alemania/
Herrwolf
Daily Stormer
1 agosto, 2017

Estos alemanes sencillamente no pueden contenerse a sí mismos. Su mayor problema es que todos ellos tienen el nazismo codificado en su ADN.
En un momento estás tomando café con el más izquierdoso alemán imaginable y de repente, mientras elogia al genio de Marx en su magnífico Das Kapital, lentamente levanta su brazo derecho, realizando un saludo romano, y grita "¡HEIL HITLER!" con la pasión de un verdadero creyente.
El alemán no se da cuenta de que lo está haciendo, por supuesto. Es completamente involuntario, como un niño con síndrome de Tourette. Sin embargo sigue sucediendo de todos modos, porque los alemanes no pueden dejar de ser alemanes.

Todos sabemos lo que pasó la última vez que los dejamos actuar de acuerdo a su naturaleza.
Gracias a dios hay algunos alemanes, aunque pocos, que están dispuestos a levantarse y enfrentar ese odio por el color de piel de otras personas, que ha definido a su nación durante un siglo.
Una de esas personas es Irmela Mensah-Schramm, una mujer de 70 años que ha dedicado gran parte de su vida a limpiar las calles de símbolos nazis.
Algunos odiosos racistas afirman que esta grandiosa mujer debería estar limpiando las calles de esos invasores tusken que violan a las alemanas como si se tratara de un deporte de nivel olímpico… Yo digo que esta maravillosa anciana tiene sus prioridades bien en orden.
Limpiar esvásticas pintadas en las paredes es mucho más importante que prevenir las violaciones en masa de las mujeres alemanas.
Al Jazeera
Una sonrisa se extiende a través del rostro de Irmela Mensah-Schramm mientras ajusta las vendas de su mano derecha, y enseña una carpeta llena de fotos que detallan tres décadas de trabajo modificando grafitis y propaganda neo-nazi en espacios públicos.
Esta mujer, de 70 años, dice que ha pintado, o modificado, más de 100.000 manifestaciones de sentimiento de extrema derecha durante los últimos 31 años. Su batalla antifascista de una sola persona, la ha dejado con una mano lesionada, en la que recientemente fue operada, y la puso en medio de una larga batalla legal.
Qué anciana tan energética: eso equivale a unas 8 modificaciones al día. Presiento que hay algo podrido con esta historia, o hay muchos más neo-nazis en Alemania de lo que pensaba. O tal vez la anciana está utilizando una calculadora de Auschwitz.
"No puedo soportar esto", dice la maestra retirada de su lesión en la mano. "Es una catástrofe para mí."
Sentada en el segundo piso de su departamento, en las afueras de Berlín, revisa las páginas de su carpeta, repleta de pinturas cambiadas: eslóganes neo-nazis y anti-refugiados en las paredes de las ciudades, pueblos y aldeas de toda Alemania y, en menor medida, en países vecinos como la República Checa y Austria.
La valentía de esta mujer es inmensa. Se pasea por las calles de Alemania por las noches para pintar sobre esos odiosos grafitis nazis.
Lo que es especialmente sorprendente es que Mensah-Schramm no es judía; simplemente es una mujer blanca que arriesga su vida para ayudar y proteger a todos los grupos residentes en Alemania -especialmente a los judíos y refugiados... excepto a los alemanes.
Más evidencia de que las mujeres saben lo que es mejor para una nación. Por si no había quedado claro.
Mensah-Schramm recuerda la primera vez que desfiguró un grafiti neo-nazi. Era 1986 y ella estaba en un autobús cuando vio una etiqueta pro-Hitler en un poste. Golpeó rápidamente el botón de parada y saltó del autobús. En cuestión de minutos, había quitado la etiqueta adhesiva. Fue amonestada por llegar tarde a trabajar ese día, pero nunca pudo volver a dejar intacto un grafiti, pegatinas o carteles de extrema derecha.
¡Vaya, esta mujer está verdaderamente dedicada al antifascismo!
La simple realidad es que las mujeres, alemanas o no, son el corazón de una nación. A diferencia de los hombres, que son estoicos e insensibles, las mujeres abrazan sus sentimientos y comprenden las necesidades de los refugiados, los judíos y otros grupos marginados en Europa.

Los pueblos y ciudades en los que Mensah-Schramm ha puesto en marcha su magia liberal. Oh, no, esperen, es en realidad un mapa de incidentes de agresión sexual y violaciones en Alemania. Si tan solo usara la mitad de su energía a resolver estos pequeños casos aislados...
La historia de Mensah-Schramm nos recuerda por qué todos los gobiernos a lo largo de la historia han permitido a las mujeres dictar su política: simplemente saben lo que es mejor para una nación.